«De Rota, la tintilla,
De Sanlúcar, la manzanilla,
De Jerez, el
que rey de
los vinos
es»
(Refrán andaluz)
La venencia es un utensilio formado por un cacillo metálico cilíndrico con un mango muy largo en forma de varilla que sirve para extraer vino de un barril de vino en Andalucía. Se emplea frecuentemente para catar jerez. Y a La Venencia es a lo que se va: a por vinos del Marco de Jerez ya que es lo único que hay en esta bodega.
Al ser la bebida por excelencia de esta taberna uno no se puede quejar de la diversidad disponible: el tipo de uva es el mismo – la Palomino- pero estos vinos sufren diferente procesos de fortificación lo que deriva en la variedad existente: desde los vinos más ligeros y pálidos como el finos y la manzanilla (este último es originario de bodegas de Sanlúcar de Barrameda, microclima marítimo, orientadas la mar) a vinos más estructurados y alcohólicos como el amontillado, el palo cortado o el oloroso.
«Si la penicilina cura a los vivos, el jerez resucita a los muertos.» (Alexander Fleming). Unas aceitunas, un poco de mojama o de huevas de mújol también ayuda.
Un viaje al sur de los años 20 (la decoración sigue intacta), ideal para un domingo.




a más entrar pasas por un «noren», la cortina pintada a mano que sirve para mostrar la especialidad de la casa en estos establecimientos en Japón y el local está iluminado por varias lámparas Akachōchin (lámparas rojas de papel). Se puede comer en «yatais» (los puestos de comida callejeros típicos en Japón) o en una zona más reservada con suelo de tatami aunque con truco (tranquilos los menos flexibles: tiene un agujero para poner las piernas). Esta «izakaya» te tele-transporta sin duda al país nipón, a ese Japón más auténtico.