Wine road trip. La Rioja.
Sales del coche y lo notas al momento: olor a infancia, a mi infancia, a ese tiempo en que el otoño olía a uva en fermentación en casa de mi abuelo, un olor que empapaba el aire y emborrachaba los sentidos. Es un olor amargo pero a mí me parece dulce. Me retrotrae a ese tiempo en que los fines de semana y vacaciones eran pasados en la finca de mis abuelos maternos, y la finca era tu pequeño reino, la casa en árbol era tu castillo, el estanque tu colosal bañera. Te caía, de vez en cuando, una granada en la cabeza. Los naranjos, almendros y ciruelos tus guardias y los viñedos tus labirínticos jardines donde te tocaba buscar a Minotauro – a mis primas. Ese tiempo, esos otoños, me olían a lo que ahora percibo. Olor a la bodega de mi abuelo. Olor a vino. Olor a fermentación. Olor a emoción. No me sorprende que haya sido un dios hijo de Zeus y de una mortal, y creado por ninfas, que haya descubierto el arte de extraer …






