El rostro del Rastro
Todos conocemos el «marché aux puces», el mercadillo por excelencia en Madrid, el Rastro. ¿Pero quien sabe de donde viene el nombre «Rastro»? Con 400 años de historia, este mercado dominical al aire libre tiene sus orígenes en el siglo XV cuando se han instalado en la zona «ropavejeros», vendedores de ropa vieja y usada. A finales de siglo se instalaron curtidurías y mataderos (ha estado en esta ubicación hasta 1928 antes de trasladarse a Legazpi) y de ahí viene el nombre: del rastro que dejaba el sangre de los animales. A lo largo de los siglos el Rastro sufrió muchas mutaciones y adiciones de sectores hasta convertirse en lo que es hoy. Pero siempre fue un punto de encuentro. Y ya no hay rastro de sangre pero la gente va a husmear artilugios singulares de todos los tipos, o a rastrear cromos, muebles, pillas, juguetes o algo que no sabe exactamente donde encontrar y ahí sabe que sí encontrará y, de paso, se «rastrea» amigos y se toma el aperitivo.
