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Málaga, la Reina del Sur

Dicen que el nombre Malaca procede del hebreo malach, «reina», basándose en la cita de Estrabón que consideraba la ciudad «princesa entre las demás de esta costa». No me extraña. Málaga, una de las ciudades más antiguas de España, fundada por fenicios, tiene motivos para ello. Ya no tiene el cenachero, vendedor callejero de pescado, pero todavía podemos encontrar por sus calles el biznaguero, otro personaje popular que se dedica a vender biznagas en la calle. Las biznagas son ramilletes de jazmines hechos a mano.



Otro símbolo popular es el boquerón, pescado típico de la ciudad, y nombre por el cual es conocida la gente autóctona de la capital de la Costa del Sol.

La cuidad fue un descubrimiento: la mezcla perfecta entre destino de playa, gastrónomico y de cultura.

La ciudad cuenta con una oferta cultural impresionante, como el Museo Carmen Thyssen, pinacoteca compuesta por fondos de la colección Carmen Thyssen-Bornemisza fundada en 2011,


el  Museo Picasso, que alberga desde 2003 obras de Picasso en la ciudad donde nació, 

 
El Centre Pompidou de Málaga, fundado en 2015, y la primera filial que el centro de arte parisino abre fuera de Francia.


El Pompidou está ubicado en el Muelle Uno, la renovada zona del paseo marítimo.

Fuera del centro, en el edificio de la antigua tabacalera y al lado del Museo automovilístico, se encuentra el Hermitage, también nacido en 2015. La filial se quedará por 10 años en la ciudad y cada dos sufrirá una renovación. 

El CAC (Centro de Arte Contemporáneo de Málaga) es una iniciativa cultural del Ayuntamiento de Málaga que tiene como objetivo la difusión de las artes plásticas del siglo XX y XXI.

Este museo está en el Soho Málaga es el barrio de las artes, un proyecto creado por los propios ciudadanos para rehabilitar esta zona de la ciudad donde se ubica el mítico Mercado de Atarazanas. En su solar estuvo un taller naval de origen musulman, del que sólo se conserva una puerta de mármol y de donde proviene su nombre: atarazana (arsenal, local donde se arreglan embarcaciones). 

Otro mercado a visitar es el Mercado de la Merced, compuesto por puestos Gourmet y de abastos, proyecto de una familia para reavivar esta zona de la ciudad.


El plano ideal es: mañana cultural, parada gastronómica y tarde/siesta en la hamaca en alguna playa (La Malagueta, El Palo, Pedregalejo…). Pillas recargadas, nueva incursión gastronómica y copa en una de los varios Rooftops que hay (Batik, con estas vistas a la Alcazaba 


y que também es restaurante, por ejemplo) o en bares (el Muro fue el descubrimiento nocturno). No está mal pensado, ¿verdad? Una motito de alquiler os va a facilitar la vida a la hora de lograr un fin de semana TOP, como a Pati y a mí:

Os dejo a continuación algunos #jotips GASTRO:

El Pimpi: un clásico. Taberna en el corazón de la ciudad, al lado del Museo Picasso, punto de encuentro de artistas y gente del flamenco, fundada en los años 70 en un antiguo caserón malagueño del siglo XVIII y que hace alusión  al “Pimpi”, un personaje popular malagueño que ayudaba a las tripulaciones y pasajeros de los barcos que llegaban al puerto de la ciudad. Los boquerones al limón estaban de chuparse los dedos.



Merendero de Antón Martín: restaurante en la playa de La Malagueta. Platos típicos con un toque. Comimos un arroz de alcachofas y rape de llorar. 



Óleo: dentro del Centro de Arte Contemporáneo (CAC). La buena materia prima malagueña mano a mano con la gastronomía japonesa.


La Cosmopolita: con lo ha definido El País, bocados caeros con chispa.

La Revuelta: lleva tres meses abierto y fue la sorpresa gastronómica del viaje. Ya no sé cómo di con él, pero vale la pena acercarse a la zona de El Palo solo por él. No está en el paseo marítimo así que ir exprimido a por él. Pero es facil. Decoración sencilla, bonita pero sin pretensiones, Marta en la sala, Arnó en la cocina. Y qué cocina… Mejor una imagen que mil palabras. Os dejo unas cuantas.

Espeto de sardinas en su barca. Pescaíto frito. Vino generoso pajarete. Cerveza Victoria, fabricada en Málaga desde 1928. La archiconocida feria y sus tronos. Bodegas El Pimpi. Ginebra Larios. Picasso. Antonio Banderas. El festival de cine de Málaga. Museos para todos los gustos. Mercados de abastos para comprar y para comer. Biznagas, las preciosas composiciones florales hechas a mano con jazmín. Restos fenicios, musulmanes, romanos y cristianos. La Alcazaba, el castillo de Gibralfaro, el Teatro Romano y su catedral a la que llaman los malacatinos «la manquita» porque tiene solo una sola torre (se dice que el dinero destinado a la finalización de la torre sur se utilizó para ayudar a los Estados Unidos durante su independencia). Tradición. Playa. Hamaqueros. Color. Calor. Olor. Sabor. Amor por los boquerones. Gente buena. Gente con sol. 


Dejémonos de «chuminás»: en Málaga 

 Málaga mola»to». Ganas de volver a Málaga. 

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